Tú habitas las ciudades que habitas

tú haces el trabajo que haces

hablas de la forma que hablas

y llevas la ropa que quieres llevar

tú miras las imágenes que ves

vives como puedes vivir

y eres lo que puedes ser

 

Cómo saber dónde estoy y qué valor tengo

cómo saber quién eres tú

cómo reconocerte

cómo reconocer la identidad de una persona, de una cosa o de un lugar

Nosotros vivimos en las ciudades y ellas viven en nosotros

nosotros viajamos de una ciudad a otra, de un país a otro país.

Nosotros cambiamos los lenguajes

y los hábitos

cambiamos las opiniones y las maneras de vestir

lo cambiamos todo

y todo cambia rápidamente.

 

 

 

17 08 095

 

El humo helado

 

«Hoy soñé que visitaba un planeta sin gravedad y construía un estudio allí y hacía objetos casi sin cuerpos ni sombras».

Por unos cortos segundos me distraje y un fragmento de paisaje me interrumpió, aspiré el aire de la habitación y recogí los últimos ingredientes del sueño.

 

Me compuse y estuve viendo TV; un programa sobre el extraño y fascinante caso de Henry Holt, un hombre de mediana edad trabajador de una factoría de materiales de ensamblaje en el estado de Ohio que descubrió en sí mismo la extraña facultad de levitar, o al menos eso parece, y que desde entonces y persuadido por un poder de encantamiento, abandonó toda vida familiar y de trabajo.

Hoy Henry se entrega devota y fervientemente a un enfermizo estado de trance casi permanente suspendido en el aire a escasos milímetros del suelo. Sería fascinante si fuera verdad, aunque no sé si creerlo.

Estos encantamientos inspirados por los dioses a través del aire, traen el placer y se llevan el peso de la gravedad y la tristeza, formando de inmediato un todo con 10 que el alma libre piensa y el poder del encantamiento la seduce y persuade mediante la fascinación.

 

Saliendo del desorden di una vuelta por la Sexta Avenida buscando algunas ideas.

Esa misma tarde quedé con Ana Laura para ver la exposición del MoMa "The Mutant Material" que aún no había visto. Allí encontré y casi por azar los materiales sin cuerpo, aquellos en los que aquella misma noche había pensado.

 

El "Aerogel Silica" o "humo helado" un extraño carbonato cristalino con un 90% de aire en su composición molecular y mil veces más fuerte que su propio peso.

 

Me fascinó su necesidad de estructura, la ilusión, el error o el olvido, la extraña abertura, el lado que le falta. Un cuerpo diáfano que casi no podemos ver ni su sombra misma, que casi no se presenta, el medio, el aire que desaparece así, dejando aparacer.

Aquella noche regresé a casa andando.

 

 

 

27 08 0095

 

La dehiscencia de los objetos

 

Me había despertado hablando... Abrí los ojos y reconocía los lugares ya ocupados por los objetos. ¿Podría un objeto tomar el lugar ya ocupado por otro? Un cuerpo invadiendo sus rasgos, desdoblado en otro. Abrí los ojos y reconocí aquellos espacios dislocados. Pensé en los espacios vacantes suplidos por otros, fomentando la desposesión del propio objeto semitransparente, perceptible gracias a una suerte de razonamiento híbrido o bastardo (….apenas se puede creer en él).

 

Es esto ciertamente lo que vemos como en un sueño, cuando nos afirmamos que todo ser está forzosamente en alguna parte, en cierto lugar, ocupando un determinado sitio.

 

04 09 0095

 

La estructura es el cuerpo impenetrable y el límite, por consiguiente, su finitud.

 

05 09 0095

 

Levanto las paredes de la primera habitación y el espacio cerrado amplifica desmesuradamente la resonancia

El habla entre las paredes choca en los rincones, se desprenden palabras, fragmentos de frases se separan, circulan miembros desarticulados, se fijan la duración de un trayecto, se traducen, se re articulan, se repercuten, se protegen, instituyen un comercio interior, se toman por un diálogo lleno de sentido... El sonido de esas palabras resuman en mí y me impiden oír otra cosa...

Cierro mis oídos para oírme hablar mejor, para ver mejor.

 

011 09 095

 

Hoy reconstruyo; veo de modo distinto estas paredes.

A la vista tengo las esquinas y cerca del centro el material todavía en cajas del doble suelo.

 

07 010 095

 

Redacto de nuevo en un intento de verosimilitud y pienso en la doble habitación, en la relación de imitación, de representación e ilustración de la idea, la copia en mí, la representación pensada de la cosa, la idealidad del ser para un sujeto.

Una habitación simétrica reinscrita en un nuevo lugar. La otra cara de esta doble superficie, blanco de blanco.

No es una unidad, sino el juego múltiple de una doble escena que, no ilustrando nada fuera de sí misma, desvela la identidad de quien la habita y constituye una conformidad de semejanzas o adecuación entre una presencia y una representación.

¿Pero qué queda si los que la habitan ya no están? Se señala la identificación de las dos habitaciones; ya no hay diferencia sino identidad y en esa fusión ya no hay distancia entre el deseo de la presencia que deberían llevarla y su cumplimiento entre la distancia y la no distancia.

 

14 010 095

 

De lo interior mirando desde ese puro interior

 

Del otro lado, a la vez

tal es 10 que tiene lugar visible,

lo omitido.

Abrir desde dentro,

en sí.

Confusión, atascamiento, colisión de los espacios

con interrupción del fondo abierto, (la acción en

el fondo se vuelve "lleno"),

Recuerdo cuando - estuve dentro...

el más allá - corresponde a

10 que oculta el fondo.

Se encienden encima - (de luz blanca).

Eso es todo 10 que dice el eco -

doble y mentiroso, interrogado por quien vive dentro,

en una esquina cavada...

 

18 010 095

 

Pierdo la artimaña y fabrico despacio en un juego que no me conforta.

 

Más tarde coincidí con mucha gente y desaparecí.

Regresé inmediatamente a casa y recubrí los interiores blandos de las habitaciones.

Consideré también otra vez el doble sentido de estas habitaciones paralelas, la repetición y la desaparición del límite y tropecé fingiendo reconstruir de nuevo. Pero no se trataba de descomponer para construir sino de reconducir el concepto de identidad y lugar, de profundidad y espesor.

Creía que cada objeto estaba colocado allí como una trampa y si reemplazaba la idea de alguno de ellos, el efecto sería el mismo tanto de la desaparición como de la acumulación.

Sin identificarlos todavía, ¿podría definir esos lugares de giro señalando sus puntos, como en un dibujo en su matriz?

¿Serían casuales todos esos efectos de juego que escapan al dominio?

En tanto que dependo de ellos y opero en lugares absolutamente diferenciados admito la contradicción del límite sin estratagemas.

 

25 011 095

 

El himen

 

Pasamos así, de la lógica de los lugares que 10 llenan todo, a las empalizadas que separan, a la lógica del himen como pantalla protectora que se mantiene entre el interior y el exterior y por consiguiente entre el deseo y el cumplimiento.

No es ni el deseo ni el placer sino entre los dos.

Pero no ya simplemente en el no ha lugar. Toda la indecibilidad de su sentido,

esta habitación-empalizada no tiene lugar más que cuando no tiene lugar,

cuando nada ocurre verdaderamente, cuando ni siquiera hay señal ni margen,

cuando la veo transparente y veo a través suya.

En todos los bordes y como medio y tejido, los envuelve, los vuelve y los inscribe.

La no-entrada, la no-penetración, la no-perpetración.

No hay acto ni sujeto actuante, ni por 10 tanto, paciente. Sin embargo, en esta apariencia falsa la práctica de nuevo del «juego» define el apartamiento del «ser». y nada resulta más vicioso que ese suspenso del espacio intangible, sellado e indemne.